Es la actual capital de Portugal y fue la capital de un vasto
imperio de ultramar, cuyas huellas se rastrean en su patrimonio
histórico. Pero unas vacaciones en Lisboa no implican sólo visitar
monumentos. Lo interesante es conocer a los amables lisboetas, siempre
dispuestos a ayudar al turista. Se les puede preguntar sobre cualquier
cuestión en los muchos cafés de la ciudad o en los viejos tranvías de
madera. Siempre responderán sonriendo.
Vacaciones en Lisboa
Localizada al sur de Europa, a orillas del Atlántico y en la
desembocadura del río Tajo, Lisboa posee un clima apacible todo el año.
Por eso cualquier mes es apropiado para pasar unas vacaciones en Lisboa.
A la ciudad se llega fácilmente gracias a su aeropuerto internacional.
Desde ahí en taxi o en autobús público llegarás rápidamente hasta el
centro de la capital portuguesa.
Monumentos, el fado y el bacalao
Entre sus tesoros artísticos destaca el Monasterio de los Jerónimos,
visitado por la mayoría de personas que pasan sus vacaciones en Lisboa.
En el centro hay monumentos como la Catedral medieval o el castillo de
San Jorge. Y el corazón de la capital lo ocupa la Praça do Comercio.
Desde ahí, un suave paseo conduce a las calles peatonales del barrio de
La Baixa y a la decorada estación de Rossio, punto de salida de trenes
hacia Sintra.
Pero unas vacaciones en Lisboa son mucho más que monumentos. Paseando
por las calles de la ciudad se respira una atmósfera que mezcla lo más
moderno con lo más viejo. Desde edificios de arquitectura contemporánea a
otros cuyas fachadas están repletas de la típica ornamentación de
azulejos. Una buena opción es darse un paseo por la ciudad. Caminando se
descubren lugares donde todavía se escuchan conciertos de fado. También
se puede entrar a modestos restaurantes donde degustar platos con la
estrella de la cocina lusa: el bacalao.
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